Aprender a Pensar

Repensar la Educación

FRANCISCO MUÑOZ GONZÁLEZ

IES FELIPE TRIGO

TEORÍA DEL NIRVANA FUNCIONARIAL

[Este artículo fue originalmente escrito con motivo de las huelgas de 2010, que afectaron principalmente a la escuela primaria]
Creo que la mayoría de las huelgas en nuestro ámbito han sido huelgas políticas, no de la educación o sus protagonistas. Ha sido un campo de batalla de la izquierda y la derecha, principalmente de la izquierda contra la derecha. La explicación es sencilla y, como siempre, hay que echar un vistazo a la historia. Si la dictadura puso de manifiesto los vicios de la derecha (autoritarismo a tope), con la democracia han aparecido los de la izquierda (igualitarismo recalcitrante). En esto de los vaivenes e irse al extremo puesto los humanos somos muy buenos, como nos enseña la historia. Pero siempre ha sido así, y viene a ser necesario, según parece, para centrarnos y no pasarnos de rosca hacia ningún extremo. Este proceso puede durar décadas, siglos o milenios, dependiendo del asunto que se trate. El caso es que la democracia nos ha traído cositas buenas (que diría Paco de Lucía), artefactos y posibilidades que tenemos que aprender a manejar. Por poner un ejemplo, el mismo concepto de democracia. No todo lo humano puede manejarse democráticamente, especialmente porque la democracia no es una manera de resolver todos los asuntos humanos, sino, esencialmente, una forma, mejor que las anteriores, de organizar la convivencia, y nada más (y nada menos, obviamente). Otro tanto podría decirse de lo que lleva aparejado la democracia: más libertad y más igualdad y más fraternidad. Todo esto, aplicado a la educación se traduce en lo que hemos venido observando en los últimos treinta años. Respecto del alumnado, la extensión de la escolarización obligatoria a prácticamente el 100% de la población, una mejora cuantitativa innegable. Asimismo, la mejora de la calidad de la enseñanza, también, a trompicones, ha ido instalándose, especialmente por el comienzo de las medidas de atención a la diversidad del alumnado. Otras mejoras han afectado al profesorado: aumento sustancial del número de profesores y de sus condiciones laborales, básicamente. Todo esto visto con trazo grueso, obviamente.
En el caso del profesorado, la igualdad de condiciones y la mejora de sus condiciones laborales (lo cual suele ser denominado funcionarización y proletarización del profesorado), además de otros factores, ha producido una situación cognitiva y anímica muy típica que denomino nirvana funcionarial (1). Según la teoría que trata de dar consistencia a dicho estado de ánimo, este aparece como una insólita concatenación de circunstancias.
(1) Que me perdonen los místicos si utilizo de forma ambigüa el término “nirvana” que, como es bien sabido, designa un estado de conciencia que trasciende los estados ordinarios. Suele utilizarse también, vulgarmente, para resaltar la falta de contacto de alguien con alguna realidad y tiene un sentido despectivo en este caso. En esta ocasión el término se utiliza con ambos sentidos para resaltar  la plena conciencia acerca de determinadas funciones docentes y la absoluta, o casi, inconsciencia acerca de otras.
Trataré de exponerlas con la mayor claridad y consistencia posibles, pero antes, diré en qué consiste el dichoso nirvana. Se trata de esa situación en que un colectivo, en este caso el docente, asume sus funciones con total fascinación o resignación (dependiendo de su vocación) aplicándose diariamente a sus tareas, haciéndolo relativamente bien en la mayoría de los casos, y, a la vez (he aquí la contradicción y el nirvana) siendo incapaz de reaccionar ante factores externos que dificultan sus labor, y sus propias limitaciones como colectivo funcionarial, siendo ambas limitaciones (las externas y las propias) las que le impiden ser consciente en unos casos y le impiden actuar, siempre, para intentar resolverlas.
Como el párrafo anterior me resulta confuso incluso a mí, intentaré hacérmelo entender a mí mismo y de paso al posible lector.
Los profesores somos muy buenos haciendo tareas educativas: planificando clases, dándolas, atendiendo a la diversidad, creando una cierta disciplina en clase, etc. Pero no somos tan buenos reflexionando sobre la educación, en general, es decir, qué sentido tiene nuestra labor hoy en día, por qué es importante una carrera profesional docente, qué limitaciones impone la condición de funcionarios a los docentes y cómo podrían resolverse, qué limitaciones de formación básica y permanente nos impiden crecer profesionalmente, etc, etc, etc.
Argumentaré por qué esto es así y luego por qué este fenómeno está en la base del problema de la educación (y esto ya son palabras mayores).
1. El modelo profesional vigente hoy en día en la enseñanza pública es que podemos llamar modelo funcionarial. Significa esto que el grueso de las tareas docentes y por lo que se considera que alguien es un funcionario docente viene dado, de antemano, por alguna ley o norma reguladora de carácter estatal o autonómico (2).
2. Esto implica una dedicación a las tareas docentes señaladas en la normativa y solo en esas. Lo que podríamos llamar encargo pedagógico, aquello que el estado le dice a los docentes que tienen que hacer está bien claro. Esto produce un tipo de profesionalidad atenta a cuestiones técnicas e interpretativas sobre su quehacer, perfectamente adecuadas a su labor y asimilables a lo que haría cualquier funcionario de cualquier administración pública.
3. Dicho encargo no contempla cómo mejorar la educación o los problemas que afectan a la misma profesionalidad del funcionariado o cuáles son sus limitaciones y virtudes. El sistema educativo es contemplado desde fuera por multitud de profesionales: políticos, sociólogos, antropólogos, etc., los cuales reflexionan  sobre    la
(2) El modelo funcionarial de la administración pública supuso un avance en su momento, a lo largo del siglo XIX y su implantación en la educación corre paralelo a la extensión de la educación pública y gratuita a todas las capas de la población. La última fase de este fenómeno la hemos vivido aquí con la implantación de la LOGSE. En mi opinión, este modelo no puede responder a las demandas de la sociedad de la información y a los problemas de diversidad del alumnado que son las características principales de lo que tenemos encima.
educación, aunque de manera diferente a como lo hacen los docentes. Curiosamente, los únicos que no hacen eso son los docentes inmersos en sus tareas educativas. Nos dedicamos a la educación pero no a reflexionar sobre ella. Este tipo de cuestiones exigen otro tipo de reflexión, que no forma parte de nuestro encargo pedagógico (3).
4. Como consecuencia, puede que se nos escape por qué la educación ha sido campo de batalla político desde la transición, por qué nuestro status social como profesionales no hace más que degradarse ante la sociedad, por qué no existe una carrera profesional docente, por qué las huelgas en educación no se ocupan realmente de la educación, por qué los enemigos de la enseñanza pública no solo están fuera de ella sino también dentro, por qué tras unos años de entusiasmo con las nuevas tecnologías todo seguirá igual (4), por qué se nos ningunea una y otra vez cada vez que se hace una nueva ley educativa, por qué con la actual organización de los centros es imposible atender adecuadamente a la diversidad del alumnado, por qué no existe una cultura profesional docente al contrario que existe en otras profesiones, por qué apenas se genera conocimiento profesional a partir de una labor investigadora de los profesionales de la educación…
5. Desde el nirvana funcionarial es muy difícil aportar algo para resolver este tipo de problemas. Naturalmente, no hay nada que objetar a una persona que nos diga que ella hace lo que tiene que hacer. Faltaría más, pero cada vez tengo más claro que esta ética funcionarial y decimonónica limita la posibilidad de las personas que más saben de educación (5), los docentes, de convertirse en auténticos impulsores de la mejora del sistema educativo y no solo en sus ejecutores. Ninguna reforma educativa, ni ley ni nada que afecte al sistema educativo puede hacerse sin una adhesión entusiasta (o cuando menos, digna) de los docentes.
6. Por eso, la reconstrucción de la profesionalidad docente es, en último término la tarea más importante y acuciante que debería enfrentar cualquier reforma o ley educativas. En qué sentido debería hacerse esto, podría ser el tema de otra “teoría”. En cualquier caso diría que no se trata de sustituir lo que tenemos sino de ampliarlo y profundizarlo, de tal forma que de un modelo funcionarial pasemos  a  un modelo profesional que fuera más integral y que fuera adecuado al nuevo contexto educativo y de la sociedad de la información.
(3) Más o menos como los peces son muy buenos nadando, pero no saben lo que es la humedad. Todo esto está ya muy estudiado desde el punto de vista de qué significa reflexionar sobre algo. Las reflexiones técnicas e interpretativas se ocupan, respectivamente, de los medios para alcanzar fines y de la adecuación de estos al contexto que se trate. Poniendo ejemplos, reflexionar sobre cómo puedo organizar mi clase (medio) para explicar un determinado tema (fin) es una cuestión técnica (reflexión técnica); reflexionar sobre si vale la pena (qué significado tiene esto en el contexto de ese grupo) enseñar a un grupo de alumnos un determinado tema es una cuestión interpretativa  (reflexión interpretativa). Pero reflexionar por qué se produce el fracaso escolar y sus causas, por poner un ejemplo, no es una cuestión ni técnica ni interpretativa, sino que exige contemplar el fenómeno educativo desde fuera, contemplando qué factores externos (culturales, sociales) e internos (competencia docente, organización de los centros, etc.) afectan a dicho fenómeno. Este tipo de reflexión, llamada crítica o sociocrítica, no entra en los esquemas mentales de lo que hace diariamente el profesorado.
(4) Es fácil predecir lo que ocurrirá: tras años de puesta a punto de la parafernalia informática (contra la que no tengo nada, más bien al contrario) el profesorado seguirá haciendo lo que siempre ha hecho, con otros medios. La mejora de la educación pasa por utilizar los nuevos medios para ampliar los fines no para conseguir los mismos de siempre. Serán condición necesaria, pero no suficiente, para mejorar cualitativamente la educación. Esto pasa, ineludiblemente por redefinir el tipo de profesionalidad docente, cosa que no parece que vaya a suceder a corto o medio plazo.
(5) O que más podrían y deberían saber sobre educación. Cuando digo “saber” me refiero a que se enfrentan diariamente a los problemas “educativos” (de carácter técnico e interpretativo, como hemos visto), a partir de los cuales se puede empezar a reflexionar sobre “los de la educación” (de carácter sociocrítico como hemos dicho).

[Para comentar estos temas contactar con Paco Muñoz  -0171-  de educación física]

[E-mail: pacomuno@gmail.com]



escrito el 13 de febrero de 2012 por en General


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