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Repensar la Educación

FRANCISCO MUÑOZ GONZÁLEZ

IES FELIPE TRIGO

El enfoque integral

Resulta difícil no sucumbir a la tentación de comentar lo que está sucediendo con la educación estos meses: el pacto educativo y todos los agentes sociales implicados provocan un tsunami de declaraciones y documentos que es difícil seguir y digerir, al menos para alguien que pretende estar al tanto, como es mi caso, y que no puede renunciar a las tareas que se suponen laborales, familiares y etc.

De entre todas estas declaraciones y a fecha de hoy, sin embargo, encuentro pocas opiniones que no estén sesgadas por defender algún tipo de ideología política o interés particular de un colectivo. Me gustaría destacar dos que creo procuran no escorarse demasiado hacia ningún lado: las del ministro Gabilondo al diario El País, en la serie de entrevistas que ha dedicado este periódico al tema del pacto educativo, y la del sociólogo Fernández Enguita, en el mismo diario (este es el enlace: http://www.elpais.com/sociedad/educacion).

Desde un enfoque integral intentamos tener todos los factores posibles en cuenta y eso es lo que hace de esta filosofía algo útil, pues en seguida aparecen a la vista los factores que se sobredimensionan, en detrimento de otros.

La teoría, enfoque o filosofía integral es obra del filósofo y ensayista americano Ken Wilber. Nuestro hombre comenzó su andadura en los setenta, como abanderado de lo que se llamó “psicología transpersonal”, un término que está cayendo en desuso hoy en día. Wilber proponía un novedoso enfoque complementario entre la psicología occidental y el misticismo oriental, que cautivó a muchos (a un servidor, por ejemplo). Su amplia visión culminó con la publicación de “Sexo, ecología y espiritualidad”, en el año 1995. Aquí empezó a utilizar la terminología y a sentar las bases de esta filosofía “integral”. Desde entonces ha ido profundizando en este enfoque y sus consecuencias. En la sección de “Enlaces”  hay unos cuantos para los que quieran profundizar más. Actualmente, su obra, tanto teórica como práctica (la “práctica integral”) no para de crecer a través del “Instituto Integral”, un centro dedicado a difundir esta filosofía y a acoger todo tipo de iniciativas en este sentido.

Personalmente, he de decir que he seguido su trayectoria desde los noventa, y que su teoría fue determinante para la realización de la tesis que comenté en la primera entrada. Sólo añadiré que hay muchos pensadores en la onda integral o casi, como por ejemplo José Antonio Marina, pero que ninguno ha alcanzado el grado de profundidad, claridad y lucidez de Wilber. Hasta tal punto que, en mi caso, me he convertido en un exégeta y propagador de su obra, después de comprobar en distintos ámbitos, incluido el personal, lo útil e iluminadora que puede resultar.

Y después de este panegírico pasemos a ver el aspecto más básico de esta teoría: los cuadrantes. Por cuadrantes entendemos aquellas dimensiones o contextos en los que inevitablemente, se encuentra inmerso cualquier fenómeno humano, por el mero hecho de existir. Son cuatro dimensiones (de ahí lo de cuadrantes) que aparecen al combinar las categorías individual versus colectivo y subjetivo versus objetivo. Habría, por tanto, una dimensión individual y subjetiva o intencional, otra individual y objetiva o conductual, otra colectiva y subjetiva o cultural (o intersubjetiva), y finalmente, otra colectiva y objetiva o social (o interobjetiva).

En líneas generales cada uno de estos cuadrantes cubre un espectro de fenómenos. Si el fenómeno a observar fuera  un ser humano, los cuadrantes serían los siguientes.

El cuadrante intencional, se refiere a los fenómenos subjetivos que aparecen en la conciencia de un sujeto directamente, es decir, pensamientos, emociones, estados de ánimo, deseos, etc. Se trata del mundo interior y subjetivo.

El cuadrante conductual se refiere al comportamiento externo, observable de una persona. Se trata de algo exterior y objetivo.

El cuadrante cultural comprende las redes de significados compartidos (intersubjetivos, por tanto), en que está inmersa la persona: valores culturales, lenguaje, familia, amigos, trabajo, instituciones, etc.

En el cuadrante social se incluyen el contexto espacial, temporal en que aparece situado el sujeto: soporte material o físico que es compartido (interobjetivo, por tanto).

Los cuadrantes

En el esquema siguiente, que aparece en el idioma del imperio, podemos verlo esquemáticamente.

La teoría integral se ha mostrado fecunda a la hora de analizar la economía, la política, la ecología, la medicina y casi cualquier aspecto del conocimiento humano. Curiosamente, la educación es uno de los aspectos menos trabajados por este enfoque, y aunque ya hay cosas, está casi todo por hacer.

En nuestra próxima entrega intentaremos aplicar esta teoría a lo que sería un profesional de la docencia.



escrito el 10 de marzo de 2010 por en General


1 Comentario en El enfoque integral

  1. Vanesa Claro | 10-03-2010 a las 8:34 | Denunciar Comentario
    1

    Hola, Francisco, muy interesante esta teoría. No la conocía. ¡Gracias!

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